La vida es un camino lleno de obstáculos y cruces; no siempre conseguimos superar los obstáculos a la primera ni a la segunda e incluso algunos hacen que cojeemos todo el camino; los cruces siempre aparecen y a veces nos confunden y nos llevan durante un tiempo por caminos que no son muy recomendables; puede también que durante nuestro caminar nos vayamos encontrando distintos compañeros de viaje que nos acompañen durante algunos trayectos del mismo e incluso puede que alguna vez nos paremos a pensar hacia donde vamos y hacia donde venimos. Resulta curioso como cuando alcanzamos algún hito miramos hacia atrás y vemos lo recorrido pensando en que nos habría deparado tomar otra dirección en alguno de los cruces. Podemos imaginar como habrían sido nuestros pasos si algunas de las decisiones que se van tomando hubieran sido diferentes, pero al final, al menos yo, siempre llego a la misma conclusión; podría iniciar mil millones el camino y siempre acabaría en el mismo punto, sentado en el suelo, con mi mejor sonrisa y disfrutando de lo pequeña que puede ser la felicidad; esa, sin duda, es el combustible de la vida; el saber que la felicidad existe y que es muy barata.
Bonita entrada. En los tiempos que corren tantas preocupaciones nos nublan el entendimiento y no nos dejan ver más allá de nuestros temores. Paremos, sentémosnos y sonriamos.
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