Me encanta el blog que ha dedicado mi amigo el coreografo a nuestra "querida" Esperanza; otro claro ejemplo de incoherencia manifiesta la de ésta política. Si primero vuestro monarca hizo gala de ser una persona "más" tratándose de su enfermedad en un hospital público; ahora, vuestra "simpática" líder autónomica hace un guiño a la sanidad que tantas veces criticó. Desde aquí si le enviamos nuestro apoyo y nuestros más sinceros deseos de que se recupere; lo que ya no compartirmos con ella es que se ría en nuestra cara. Ella si ha podido elegir entre sanidad pública y privada y ha elegido pública; lo que NO ha elegido, como otros tantos enchufados, es esperar el servicio que a los usuarios normales se nos da en tal sanidad; la pena es precisamente que su percepción de lo público no es la realidad, y por tanto le es muy fácil ejecutar juicios de valor sobre el estado del servicio de la sanidad. Ella nunca será un usuario más rebotado y rebotado entre opciones automáticas telefónicas; ni aquellos que terminan sus libros en las salas de espera de cualquier consulta. Es muy fácil dictar desde la distancia y reservar todo un ala de un hospital para que nos atiendan. Podemos mirar hacia otro lado, pero señores míos acaso eso no es trato de favor? No somos todos iguales? está claro que NO. Señora mía si usted se ha decidido hoy por lo público es simplemente porque lo usa como si fuera PRIVADO. Sea inteligente y no se ría de los usuarios comunes. Recuperese y recapacite.
Os dejo el enlace del fabuloso blog del coreografo:
Diga su nombre.
ResponderSuprimirPablo
no le entiendo, diga su nombre
Pablo
ha dicho usted Paco
si es correcto pulse 1. si no es correcto diga su nombre al sonar la señal.
y asi horas y horas.
Siempre habrá ciudadanos de segunda clase, una pena